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Curso 2007/2008. |
C.P.R. Mérida. Asesoría de Primaria. |
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Boletín informativo nº 18. 16 de junio de 2008. |
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Estimados/as compañeras/os, este es el último boletín del curso que agoniza. En él haremos una recopilación de lo que creemos ha sido más interesante; y como ya les dije en el quincena anterior, nos gustaría saber si este boletín goza de vuestro interés y desean que continuemos con él el próximo curso.
Y como es el último, quiero desearles a todos una feliz salida de curso y un extraordinario verano.
RECOPILACIÓN.
a. Citas:
1. Quien ande en busca de la felicidad, recuerde que dondequiera que vaya sólo encontrará la que lleve consigo. La felicidad no está jamás fuera de nosotros mismos, ni tiene otros límites que los que nosotros mismos le señalamos. Nuestra aptitud para estimar y gozar determinará los límites de nuestra felicidad. O.S. Marden.
2. No hay personas perezosas, sino personas con objetivos impotentes, es decir, objetivos que no le proporcionan inspiración. Anthony Robbins
3. ¿Cómo se puede lograr un objetivo si no se ha meditado sobre el sentido de la vida, sobre el punto al que se pretende llegar? Es como irse de viaje sin saber adonde. Helmuth Krusche
b. Autoayuda:
1. “Si te parece que algo es muy difícil, divídelo en fragmentos más pequeños. Las cosas fáciles no cuesta tanto hacerlas”.
2. “Si sientes y quieres hacer lo que deseas, lo harás”.
3. “Sigue siempre a tu conciencia”.
c. Artículos:
1. La felicidad no está al otro lado del horizonte, por Ricardo Ros
2. Dar y recibir, por Vicente Rubio.
3. Sería deseable no clasificar, por Antonio Vega
d. Información sobre ectura y comprensión: IDEA I. IDEA II. IDEA III. IDEA IV. IDEA V. IDEA VI. IDEA VII. IDEA VIII. IDEA IX. IDEA X.
e. Competencias Básicas: CB.-1 CB.- 2 CB.- 3 CB.- 4 CB.- 5
Un cordial saludo y hasta el próximo curso.
Antonio Vega. Asesor de Primaria.
1. Vagó por el mundo hasta que se dio cuenta que la felicidad no estaba al otro lado del horizonte.
Durante el fin de año nos deseamos unos a otros felicidad para el año próximo. También en nuestro interior establecemos para nosotros mismos buenos deseos para el año que comienza. Decimos "Feliz y próspero año nuevo".
También yo quiero desearte felicidad para el año 2008:
Serás feliz si te metes todas las noches a la cama sin haber violado tus códigos morales, si te pones a dormir sin sentimientos de culpa, disculpa, vergüenza o venganza.
Serás feliz si haces las cosas que debes hacer de la mejor manera posible. No hay nada peor que hacer bien algo que no debería hacerse.
Serás feliz si centras tu trabajo en los procesos y en los resultados, no en las actividades para lograrlos.
Serás feliz si eres coherente entre lo que piensas, sientes y haces.
Serás feliz si das y te das a quienes quieres. Y también, ¿por qué no?, a quienes no quieres.
Serás feliz si dedicas el tiempo a vivir el presente, si eres capaz de sacar rendimiento a las pequeñas cosas de la vida cotidiana: un beso, una caricia, unas palabras amables, una rica comida, un paisaje precioso...
Serás feliz si te asocias con los sabios y huyes de los necios.
Serás feliz si ejerces el poder que tienes sobre ti mismo y con las cosas que dependen de ti.
Serás feliz se te haces responsable de tus pensamientos, sentimientos y conductas.
Serás feliz si te diviertes con lo que haces.
Serás feliz si buscas la felicidad en lo posible, no en lo imposible.
Serás feliz si buscas la felicidad en tu interior o en las personas que te rodean.
Serás feliz si creas felicidad con tu actitud ante las dificultades
Serás feliz, en definitiva, si eres consciente de que la felicidad no está detrás del horizonte, sino justamente allí donde tú estás.
Me gustará saber qué es para ti la felicidad ¿Dónde encuentras la felicidad? ¿En qué momentos de tu vida has sido muy feliz? Si ya tienes la experiencia, ¿qué te impide volver a crear momentos de felicidad hoy?
2. Dar y recibir, por Vicente Rubio
Uno de los castigos más empleados con los reos rebeldes, es el del aislamiento. Esto es así por que los seres humanos somos seres relacionales. La falta de comunicación con otras personas nos hace sufrir, somos seres nacidos para vivir en sociedad y en constante relación.
Aunque también es cierto que todos necesitamos nuestro espacio, tanto temporal como físico.
Aunque cada vez se van mejorando los medios de comunicación y relación, la soledad es uno de los males más marcados que tenemos en la sociedad actual.
Este mal que va en aumento, puede llegar a ser un mal insoportable para todo aquel que lo sufra en sus propias carnes de una forma muy marcada y repetida.
Se crea un juego en el que necesitamos relacionarnos y entrar en contacto con otras personas, pero al mismo tiempo, en lugares atestados de gente necesitamos mantener nuestro espacio vital libre de ocupaciones, necesitamos cierta distancia en la que sentirnos seguros y a salvo.
De este modo en espacios tales como cuando bajamos en un ascensor rodeados por otros 3 vecinos, o cuando nos montamos en el autobús urbano o metro en plena hora punta, o simplemente cuando paseamos por la calle en la que nos chocamos con todo el mundo que va en dirección opuesta a la nuestra.
Es en estos espacios cerrados en los que se crean situaciones un tanto incómodas, sin conversación aparente y con un largo trayecto por delante, es donde entran en juego las facultades de cada uno.
Pero hacemos dicho trayecto con un niño pequeño en brazos, un bonito ramo de flores en las manos, o llevamos a nuestro gatito entre los brazos, las defensas tienden a caer en picado, y las pequeñas conversaciones empiezan a fluir.
Parece como si la gente rompiera esas murallas que los separa e hicieran un esfuerzo por salir de su aislamiento.
En la vida un simple detalle que a primera vista puede parecer insignificante, en el fondo cobra una importante relevancia. Esto son cosas tales como una sonrisa, un pequeño cumplido, un roce, etc.
Este tipo de cosas hacen que la relación entre el emisor y el receptor se acerque, que no sea algo totalmente frío y distante, eso sí, siempre con personas y situaciones que proceda.
Pero no solo basta con esto, las relaciones también se nutren de actos, actos que demuestren cierta atención hacia la otra persona.
Hay que desarrollar la capacidad para dar, ya sea una sonrisa o una palmada en la espalda, no solo en casa con la familia o con los amigos, sino también con el niño al que se le escapa la pelota, la mujer que nos sostiene la puerta al entrar en el portal, o el hombre que nos cede su sitio en el bus porque vamos cargados con bolsas de compra.
3. Sería deseable no clasificar, por Antonio Vega.
Es muy probable que la persona que lea este artículo sea profesional de la enseñanza, y destacara como alumno o alumna en su Escuela e Instituto. No es casualidad. Sólo los “más capaces” y motivados siguen adelante.
Aunque no lo creas, todos fuimos clasificados por nuestros maestros, familias, entorno, etc. , y probablemente seamos clasificadores. Clasificar es poner en orden: inteligentes, normales, tontos. Clasificar es comparar: Mario es más inteligente que Julia, pero es más tonto que Lorenzo. Clasificar es meter en cajones, en estanterías: estos están por encima de la media, aquellos están por debajo de la media. Clasificar no es ayudar a las personas a usar mejor su inteligencia.
Seleccionar, catalogar, etiquetar y clasificar es algo que todos hacemos de manera inconsciente; y como saben, es éste el nivel de actuación más importante en las personas. Más del 90% de nuestras actuaciones cotidianas lo son; de hecho, la mayor parte del vocabulario que utilizamos cotidianamente lo hacemos de manera inconsciente.
Párate a pensar un momento y podrás recordar los calificativos incluyentes o excluyentes –clasificadores y/o calificadores, etiquetas- que utilizaron con nosotros o nuestros compañeros durante la infancia o adolescencia y que ahora utilizamos igualmente con determinadas personas o grupos. En principio no debemos preocuparnos por ello. Son patrones inconscientes que se han instalado en nuestro cerebro a lo largo de nuestra vida. Pero desde el momento en que tomamos conciencia de ellos, si lo deseamos, son fácilmente modificables y debe llevarnos a evitar siempre descalificaciones personales o de grupos. Si no estás dispuesto a modificar esta conducta, ahora sí serás responsable de las etiquetas o clasificaciones excluentes que hagas.
El fenómeno causa-efecto existe. Cada uno de nosotros tenemos razones para actuar como lo hacemos y éstas nos parecen lógicas y fundamentadas. Las de los demás también lo son. Conviene no olvidarlo. Solemos ser excesivamente condescendientes con nosotros mismos y muy poco con los demás. No creo que sea necesario recordar lo que pueden marcar las etiquetas puestas en edades tempranas.
El poder del lenguaje es extraordinario pues este crea pensamiento. Podríamos decir que somos lo que pensamos. Si tenemos la creencia de que podemos hacer algo, actuaremos en consecuencia. Nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. Dependiendo del lenguaje que utilicemos así influiremos en los demás. Si nos dijeran “inútil”, “vago”… varias veces al día, lo más probable es que llegáramos a creerlo y actuaríamos en consecuencia. El lenguaje positivo produce mejores resultados.
Es importante evitar las etiquetas y concentrarnos en lo que realmente sepamos que es cierto de cada uno de nuestros alumnos. Cada uno es un original tan exclusivo como el ADN o la huella digital; no es una media estadística nacional, sino un individuo con capacidades al que hemos de intentar crear expectativas de mejora. Sin ellas no puede haber objetivos posibles. Tenemos la obligación moral de creer que nuestros alumnos tienen posibilidades de crecer y mejorar. Los alumnos con los que interactuamos captan perfectamente las expectativas que tenemos hacia ellos y actúan en función de ello. No hay efecto sin causa. Si confiamos en sus posibilidades probablemente ellos también lo harán. La vida es como un eco, dependiendo de lo que emites así recibes.
Tenemos la libertad y el derecho de utilizar el lenguaje como deseemos: Si lo usas de manera positiva y así piensas, comienzan a sucederte cosas positivas; es un bucle mágico que funciona irremediablemente. Lo contrario también es cierto, si tus pensamientos son negativos todo lo verás terriblemente oscuro. Tú tienes la capacidad de elegir.
Si no te has parado nunca a pensar en ¿por qué pienso lo que pienso?, no importa, estás a tiempo; si haces una retrospectiva temporal podrás averiguar cosas extraordinarias sobre ti mismo. Sigue el fenómeno causa-efecto y si no te engañas a ti mismo descubrirás cosas sorprendentes. No olvides tener en cuenta que efecto y causa a veces están demasiado alejados en el tiempo, y que en ocasiones la causa no produce efecto alguno.
Nuestro pensamiento es emocional y asociativo, aunque hayamos sobrevalorado la lógica y minimizado el aspecto emocional. El mundo no es lógico. Con frecuencia es ambiguo, desordenado, incompleto, irracional… En las relaciones humanas las cosas no son blancas o negras, todas oscilan en escalas de grises. Por desdicha vivimos con frecuencia la polarización: bueno-malo, todo-nada, siempre-nunca, blanco-negro… Esto nos obliga frecuentemente a tener que ponernos de alguna parte excluyendo la diversidad y riqueza que puede aportar la otra.
«Hemos de saber que damos sentido a nuestras experiencias en función de nuestros modelos mentales (ideas, valores y creencias que rigen nuestros actos). Éstos son personales y nos sirven para dar significado a nuestras acciones y percepciones sobre la realidad, así como para explicar las cadenas de causa y efecto.
Necesitamos comprender nuestros modelos mentales con los que damos sentido a nuestra vida personal y profesional. Hay cuatro modos de crear y mantener los modelos mentales:
- Eliminación: consiste en filtrar y seleccionar las experiencias vividas, bloqueando lo que no nos interesa.
- Construcción: consiste en crear lo que no existe –podríamos crear todo un mundo de algo que no ha sucedido.
- Distorsión: consiste en deformar las experiencias vividas dándoles distintas interpretaciones según nos convenga.
- Generalización: consiste en representar toda una clase de experiencias o personas mediante una sola.»
La realidad y tu percepción de la misma no podrán nunca coincidir por más que lo intentes. Los filtros personales y modelos mentales con los que percibimos el mundo son únicos, como cada uno de nosotros, y la realidad, en teoría, debería ser objetiva en el caso de que la objetividad fuese posible.
Todos hemos sido clasificados, pero afortunadamente estábamos en el grupo de cabeza (En el 25% -aproximadamente- de los que destacaba en su clase). Otros amigos o amigas de la infancia o adolescencia no tuvieron esa suerte.
Haber tenido determinados éxitos como estudiante nos ha dado la posibilidad de seguir avanzando sin demasiadas dificultades, gracias a nuestro esfuerzo y a la realimentación que da el éxito. Todas, absolutamente todas las personas avanzamos gracias a los logros (éxitos) que vamos consiguiendo en el camino. Realimentarse del fracaso es muy difícil, y sólo al alcance de personas excepcionales.
Nuestros hijos son diferentes a como éramos nosotros. Las influencias que reciben son mucho más variadas: más TV, más ordenador, más Play-Stations… ; menos relaciones con amigos, bastante más egoismo, dificultad para integrase en pandillas; y por lo general, nuestros hijos son más asociales de lo que nosotros lo éramos y carecen de importantes habilidades sociales necesarias para comportarse en grupo o en las aulas en las que trabajamos.
En estos tiempos, que afortunadamente nos ha tocado vivir, hay que aceptar que la única constante es el cambio. Las transformaciones producidas en los últimos quince años han sido extraordinarias en todos los órdenes: las ciudades y los pueblos cambian, las formas de trabajar, las mentalidades, la manera de adaptación de personas e instituciones; y cada vez los cambios se producen más rápidamente. Todas las profesiones han tenido que sufrir y adaptarse a los nuevos tiempos, y con ellas los profesionales; pero cuando los cambios son tan rápidos y permanentes muchas personas son incapaces de aceptarlos. A muchos les gustaría que las cosas fueran como siempre fueron. Esto no es posible, o te adaptas o te quedas atrás. Cada vez son menos las cosas de las que podemos decir “de toda la vida” o “para toda la vida”.
La docencia en esta sociedad cambiante plantea dificultades y retos muy diversos como consecuencia de los enormes cambios a los que hemos aludido. Esto requiere, una reflexión profunda sobre lo que hacemos y estamos dispuestos a hacer, partiendo de una verdad que creo de “Perogrullo”: “Si continuamos haciendo lo que siempre hemos hecho, los resultados que obtendremos serán los mismos que siempre hemos obtenido”
Si creemos en el fenómeno causa-efecto, parece razonable ir modificando lo necesario para, poco a poco, ir consiguiendo lo adecuado. Estoy convencido que como profesionales, cada uno en su trabajo aporta lo mejor de si mismo. Aún así, creo que deberíamos pensar sobre cómo y cuándo utilizamos la eliminación, construcción, distorsión y generalización; y si clasificamos o no en nuestras actuaciones cotidianas. Sin duda esto nos ayudará a conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás, para así poder ofrecer cada día lo mejor que tenemos, lo que sin duda nos hará sentirnos más satisfechos.
Personalmente no me gustaría que me clasificaran.
COMPATENCIAS BÁSICAS
PISA y Competencias Básicas I.
“Tenemos una competencia cuando somos capaces de utilizar un repertorio de estrategias coordinadas para resolver una demanda concreta correspondiente a algún contexto habitual de la actividad humana”
Me pregunto, ¿las competencias que aprendimos en el siglo pasado son suficientes para intervenir con eficacia en el siglo XXI? ¿las competencias que necesitarán nuestros hijos han de ser las mismas que las que nos sirvieron a nosotros para conseguir un trabajo y adaptarnos socioculturalmente? ¿Cómo prepararemos a nuestros hijos para la era digital que ya ha comenzado? ¿Podrán ellos, con mente digital, trabajar con los mismos modelos mentales que nosotros?
Los nacidos entre los 50 y los 70 tuvimos que adaptarnos a la Era de la Información que comenzó en las dos últimas décadas del siglo pasado. Los que se plantearon la necesidad de incorporarse a los cambios de la era digital, lo hicieron. Fue una decisión difícil, para algunos un reto, pero muchos lo consiguieron.
Los nacidos en los 80, saben perfectamente que han de estar cambiando permanentemente para adaptarse a los constantes y rápidos cambios que implica vivir en una sociedad digital y competitiva.
En cambio, los nacidos en los 90 no se plantean ningún cambio, es consustancial a ellos, realimentan de manera inmediata para incorporar cualquier novedad que va surgiendo. Su mundo es el de las pantallas, las tecnologías, la información rápida. Han nacido con ellas. La mayoría de los adolescentes tienen mayor competencia digital que sus padres, y muchas veces que sus profesores.
Hay quien habla de que a lo largo de la historia la mente se ha formateado varias veces: La mente oral, la que tenían nuestros antepasados antes de la generalización de la enseñanza obligatoria, que les permitía aprender gran cantidad de información, bien recitando, cantando, en forma de retahílas, dichos... Luego llegó la mente letrada, y la mente oral sufre su primer formateo, ya no se requiere tanta memoria oral pues podemos recurrir a la letra impresa y aprender cualquier cosa memorizando los contenidos de los textos. Esta mente letrada está volviendo a ser formateada en la Era de la Información. Un adolescente no necesita memorizar tanto como antes, pues sabe que cualquier información la obtendrá en segundos desde su ordenador o desde su móvil. Es la mente digital. Estos son nativos digitales, los demás somos emigrantes digitales que venimos de la tecnología de Gutemberg.
Reflexionar sobre esto abruma, sobre todo, al saber todo los profundos cambios que por hacer quedan. Y me pregunto, ¿qué nuevas y diferentes estrategias habrá que afrontar para que nos permitan en un futuro a medio plazo mejorar los resultados de los informes PISA teniendo en cuenta lo anteriormente dicho?
PISA y Competencias Básicas II.
Tal vez la competencia más importante sea la Lingüística. Desde que nacemos estamos escuchando a nuestra madre, y en torno a los tres años ha conseguido que aprendamos un idioma con el que en el futuro nos desenvolveremos en diferentes contextos. Nuestras madres son estupendas, han conseguido algo realmente importante. Además, cuanto mayor y mejor vocabulario haya utilizado con nosotros mayor riqueza nos ha aportado.
Pero si un niño supera los tres años y no consigue esta competencia oral, su familia empieza a preocuparse. Lo lleva al logopeda, ...
En torno a los tres años los niños se incorporan a la escuela donde empiezan tímidamente a adquirir la habilidad de leer, generalmente con metodologías fonéticas o silábicas -pura abstracción para un niño tan pequeño. La letra “a” ni huele, ni sabe, ni se come; nada le dice. No digamos de la “m” ,...
La experiencia está demostrando que la aplicación de métodos globales aplicados de manera sistemática favorecen la estimulación a la lectura. Les hablo de los métodos de estimulación a la lectura para edades temprana fundamentados en la filosofía de Glenn Doman que ya están aplicando centenares de maestras de E. Infantil, con los que están consiguiendo muy buenos resultados.
Estas metodologías de estimulación temprana, denostadas por algunas personas -generalmente poco documentadas, podrían mejorar de manera significativa los resultados lectores de nuestros alumnos favoreciendo el éxito escolar.
La aplicación de estas metodologías no implica la exclusión de los métodos que habitualmente utilicemos. Son perfectamente compatibles con las teorías constructivistas, conductistas, y cualquier otro método de lectura.
Desde que conocemos los procesos que el cerebro utiliza para construir el significado de lo leído, se puede trabajar la lectura de una manera “más científica”. Si aceptamos que leer es “construir significado”, hemos dado un paso importante; pues nuestro cerebro sólo construye significado de dónde lo hay. Ej: Si al leer decimos silabeando “e/le/fan/te, como ninguna de las sílabas de la palabra tiene significado, el lector no habrá entendido nada; probablemente el lector silábico no haya entendido el mensaje. El cerebro para entenderlo necesita ver “elefante” que inmediatamente asociará a ese animal que conoce. Véase.
Recomendaría a aquellos maestros y maestras que están enseñando a leer, eviten el silabeo en voz alta, y que sólo se haga interiormente para finalmente emitir las palabras de un solo golpe de voz, que cuántas más veces relea mejor se le va grabar en su mente, y en el futuro ya no necesitará ni siquiera el silabeo interior. Las palabras finalmente se convierten en imágenes. Otra gran ventaja es que desde el principio los niños entienden e interiorizan que las palabras dicen cosas o cuentan historias; así cuando leen una palabra o frase por pequeña que sea y no les dice nada, automáticamente volverán a leerlo buscando significado; y si no lo consiguen preguntarán.
PISA y Competencias Básicas III.
Todos tenemos un vocabulario interno que está guardado en alguna carpeta de nuestro disco duro (cerebro). Este vocabulario es personal y además consta de varias subcarpetas: una con las imágenes de las palabras que conocemos y escribimos sin problemas de ortografía; otra con las palabras que reconocemos a nivel oral, que son muchas más de las que utilizamos, y aquellas palabras que son de nuestro uso, incluso escrito, pero de las que no tenemos una imagen clara y por tanto dudamos de su correcta escritura.
En realidad, leer es ir identificando en el texto las palabras que ya conocemos, encajándolas y acomodándolas a la sintaxis del mismo para darles un significado. La decodificación sólo la utilizamos cuando nos aparece una palabra nueva, que silabeamos una o varias veces hasta que la guardamos en nuestra carpeta de palabras conocidas.
Competencias Básicas y actividades IV, por Antonio Vega.
Son muchas las dudas que existen sobre las CB y la manera de abordarlas. Algunos piensan que se trata de elaborar otro documento inútil que irá a parar a algún cajón para ser olvidado. Otros, que de una moda más surgida de alguna mente privilegiada. Muchos más se están dando cuenta de es justo lo normalmente hacen en sus aulas con sus alumnos...
¿Cómo saber si estoy enseñando en el aula CB?
“Si la lectura, la escritura o las nuevas tecnologías son importantes en la escuela, es porque lo son fuera, y no al revés”
Entiendo que la mayoría de nuestras actividades deberían buscar en lo posible un sentido práctico. Por ejemplo, los números tienen sentido, sobre todo por la utilización que hacemos de ellos: comprar, vender, comparar, repartir, medir, administrar la paga... Hay que procurar en lo posible, que una parte importante de las actividades del área de Matemáticas emulen contextos reales. De esta forma sabrán reaccionar ante el mundo real en situaciones similares. Un niño cuando va a comprar el pan, no sólo utiliza la competencia matemática, sino la lingüística, la social y ciudadana, la autonomía e iniciativa personal y la de conocimiento e interacción en el mundo físico. Reflexionar y hacer reflexionar a nuestros alumnos sobre ello llevará con el tiempo a buscar siempre una mayor utilidad en lo que se aprende, y podrá ver como se incrementa su competencia en actuaciones diversas.
Igualmente, esto puede hacerse en cada una de las áreas. Si buscamos con nuestras actividades en el aula la preparación para la resolución de problemas en contextos de la vida real estaremos en el camino correcto, creo.
Con las CB se ha de buscar conseguir un nivel mínimo para todos, pero sin olvidar también buscar el máximo nivel para todos. Dicho de otra manera, ha de haber un listón mínimo que todos han de superar, e infinidad de marcas individuales que cada uno podrá alcanzar.
Probablemente merezca nuestro tiempo una revisión exhaustiva de los libros de texto, o quizás plantearnos en primer lugar la evaluación, es decir: ¿Qué es lo que voy a evaluar? Y consecuentemente, si sé lo que quiero evaluar; sabré qué conceptos, habilidades, capacidades, procedimientos... voy a trabajar para que esa evaluación sea positiva para la mayor parte de mis alumnos.
Competencia Básicas V. La quincena pasada les hablaba, entre otras cosas, de la importancia de plantearnos en primer lugar la Evaluación, ¿pero cómo ha de ser la Evaluación? ¿Sería necesario modificar la manera de evaluar?
Creemos que sí...
1. Porque debería hacerse en base a problemas típicos (son unos diez, íntimamente relacionados con la CB) y problemas emergentes ( calentamiento global, sexismo, violencia en las aulas, bulling, buscar en internet...)
2. Porque la evaluación produce efectos retroactivos sobre el aprendizaje. Si cambias la evaluación cambiarás la manera de aprender de nuestros alumnos, las metodologías... Si le pedimos a nuestros alumnos que memoricen, memorizarán. ¿Y si en lugar de evaluar lo que son capaces de memorizar les evaluamos la capacidad de sintetizar, analizar, razonar, discernir, opinar... ? ¿Qué tipo de actividades, que habilidades... habría que potenciar?
3. Porque plantear una nueva forma de evaluar influirá decisivamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
4. Porque la evaluación ofrece indicadores para la autorregulación del aprendizaje (formativa) y de la enseñanza (formadora)
5. Porque proporciona feed-back y este nos llevará al aprendizaje generativo, imprescindible en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje que quiera ser útil en el siglo XXI.
Además la evaluación ha de ser auténtica: una evaluación es auténtica cuando las condiciones de evaluación guardan un alto grado de fidelidad con las condiciones extraescolares en que se va a producir la competencia evaluada.
La evaluación también ha de ser realista, es decir que las condiciones de aplicación y exigencia cognitiva sean similares a las del problema extraescolar. También habrá que ser relevante, es decir que sean útiles en los contextos extraescolares involucrados.
Evidentemente esto supone cambio, pero en estos tiempos que nos ha tocado vivir, y aunque parezca una paradoja, la única constante es el cambio. Habrán de producirse importantes cambios pero teniendo en cuenta lo que se llama “proximidad ecológica”: las prácticas innovadoras han de encontrase próximas a la “zona de desarrollo próximo”, tanto de profesor como de los Centros. Valga como ejemplo:
“Una de las mayores tragedias en el tema de la informática, es que a menudo, a muchos Centros les llegaron los ordenadores y luego tuvieron que inventar qué hacer con esos ordenadores, pues no tenían ni un proyecto, ni una idea, ni los necesitaban en realidad” (Carlos Monereo)